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Interview
JUAN DIEGO FLÓREZ
En el mundo de la ópera, el tenor Juan Diego Flórez es reconocido por su representación de Ramiro, el príncipe del La Cenerentola de Rossini. Con su particular presencia real, Flórez es literalmente cada centimetro del príncipe, incluso en las escenas al comienzo de la ópera, cuando Ramiro se disfraza de sirviente, buscando a una novia que lo ame sin importar el rango nobilario o su fortuna. Más adelante, Ramiro se despoja de su disfraz de criado y canta uno de las partes más exigentes de la ópera, enfatizando con “C” altas y exigiendo la clase de vocalismo inmaculado con la cual Flórez ha triunfado en teatros de Buenos Aires a Moscú.
Aquí surge la pregunta:¿Cómo este artista disciplinado consigue obtener el estado de mente apropiado para interpretar "Ella" de José Alfredo Jiménez, que afligido por el desamor intenta ahogar sus dolores amorosos en el tequila y la música mariachi?
“Intento ser disciplinado, pero no soy tanto!" sonríe Florez. "Jiménez era del pueblo, de México. Él podía combinar lo popular con lo celestial. Si usted lo oye cantar su propias canciones realmente él no les hacia justicia. Pero cuando usted canta estas canciones, es otro universo. Las melodías, la clase... para interpretar este tipo de musica hay que cantar desde lo más profundo, y olvidarse un poco de la voz y en realidad sentir lo que estás diciendo.”
Flórez trae a este proyecto un discernimiento único por sus conocimientos musicales, a este proyecto de canciones de Latino America, trazando un pararelo entre el elaborado lenguaje musical del canto de la ópera y el estilo sútil de la música de la ranchera, mezclándolos de una manera orgánica -por ejemplo, ese particular sonido en "Ella" en las palabras "moriré de pena"-. “Esa es la calidad del canto Mexicano. Existe algo virtuoso en él. Algunas veces en una nota baja, puede parecer cansancio. Pero en otras canciones puede expresar sentimiento de orgullo. Ademá se pueden sostener las notas por un tiempo muy largo como en ‘México lindo y querido’ de Chucho Monge”.
Sin temor a equivocarse: Este elegante artista prodigo de ópera sobresale en estas “canciones” debido a la pasión y autenticidad con la que las interpreta. Su padre, Rubén Flórez tenía una gran carrera artística en Perú como intérprete de canciones populares, notables como las de Chabuca Granda, la cantante y compositora conocida como "el alma de Perú. Y las memorias musicales mas tempranas de Florez son las fiestas musicales hasta largas horas de la noche en su casa. “Nosotros los niños, nos ibamos a dormir, pero recuerdo que mirabamos a escondidas como mi familia, tocaba la guitarra, percusion… Todos cantaban, y mi madre y mi tia bailaban. En su adolescencia, Flórez comenzó a frecuentar el bar donde su madre trabajaba. “Ahí había un cantante con su micrófono y guitarra. No tenía dinero para salir, así que le preguntaba a mi madre, 'puedo venir con mi novia?' Ella decía: “No”, este es un lugar de gente adulta! Pero al final yo iba”.
Eventualmente, los clientes regulares del bar alentaban a Flórez para que fuera al micrófono y cantara. Hoy en día es imposible imaginar como este refinado artista interpretaría temas como “Hound Dog” de Elvis Presley o “She Loves You” de los Beatles. Pero al comienzo de su carrera Flórez interpretó muchas de las canciones de este disco, Sentimineto Latino.
“Yo cantaba un bolero que aprendía de uno de los cassettes de mi padre o que escuché a mi madre cantar, o música peruana." Al ser invitado inesperadamente a substituir al cantante del bar, Flórez comenzó a envolverse profundamente en la rica herencia de la música Latinoamericana. "Esperaban que cantara algo de México, algo de Venezuela, de todo Latinoamerica." Sonriendo, agrega: "Por supuesto no podía equivocarme en las letras!"
Preguntándole si como peruano, él sentía algo de emoción cuando cantaba los tangos y los boleros del Argentino Carlos Gardel, quien inspira una devoción casi religiosa entre sus fans, Flórez da una respuesta directa: "Por supuesto." “El día que me quieras” de Gardel, no es sólo como una ópera si no en general algo cósmico con tanta pasión, que las estrellas en el cielo se mueven al escucharla. Es una canción hermosa! “. Como una de Schumann o Schubert, nada menos. Recuerda que uno de sus ídolos, el tenor español Alfredo Kraus, alguna vez se quebranto al interpretar el sublime Bolero de Carlos Gardel y se sentó a llorar en el escenario. "El sintió que no se pudo contener ante esta melodia " Afirma Flórez.
Otra canción extravagantemente romántica es "Júrame", un bolero de la compositora mexicana María Grever. En el climax de la cancion , la cantante pide a su amor que la ame hasta la locura." Refiriéndose a los desafíos vocales y emocionales de la canción, Flórez sacude su cabez y afirma: "si usted intenta cantar '”Júrame” sin una voz entrenada, va a morir."
“En el pasado”, Flórez explica, "la música popular y la ópera estaban ligadas por la manera en que eran interpretadas.Tal vez los cantantes de pop usaban más falsetto, pero tenían las voces educadas. Basta con escuchar a nuestros cantantes Latinoamericanos como Carlos Gardel o Jorge Negrete Cantando rancheras), el inmortal “charro cantor” mexicano. Negrete audicionó para la Opera Metropolitana!”.
Al comienzo y mitad del siglo veinte, cuando muchas de estas canciones fueron escritas, la línea trazada entre la música clasica y la música popular fue dibujada menos marcada que hoy en día.
"Si usted mira a los principales tenores como: Caruso, Tito Schipa, Jussi Björling - ellos cantaban música de sus raíces. Habia más ‘crossover’ que ahora” Flórez explica. El tema que es uno de sus “grandes exitos” (como el los llama) es : “Alma llanera”, el himno no oficial de Venezuela, una zarzuela de Pedro Elías Gutiérrez.
Estrellas de la ópera del pasado, incluyendo Alfredo Kraus y el compatriota peruano de Flórez, Luigi Alva, interpretaron este programa de canciones con inmensa distinción. Flórez menciona la interpretación de Beverly Sills de "Estrellita," del Mexicano Manuel Ponce, como una de sus favoritas. En el pasado cuando existían records de 78 rpm, Tito Schipa tenía éxitos transatlánticos con dos canciones, “Amapola” y “Princesita” compuestas por los españoles Joseph LaCalle y José Padilla respectivamente. Y “Granada”, del mexicano Agustin Lara, donde hace un tributo a la belleza de Andalucia y sus mujeres de ojos negros, ha sido un clásico para los cantantes desde Frank Sinatra hasta Fritz Wunderlich.
Flórez se eriza al saber que canciones como "Granada" pueden parecer un poco cursis, citando el ejemplo de “En mi viejo San Juan” de Noel Estrada, una cancion que puede sonar "pintoresca" a los extranjeros, pero llega a lo más hondo de los puertoriqueños.
“Cuando estudiaba en el instituto de Curtis en Philadelphia, fui a la casa de una muchacha puertoriqueña," él recuerda, “y canté ‘En mi viejo San Juan’ con la guitarra. No tenía ninguna idea del impacto que tendría. Todo el mundo estaba llorando porque extrañaban el paraíso que habían dejado atrás. Y cuando la canté en Puerto Rico algunos años atrás, la gente lloraba, y buscaba pañuelos, quitándose los anteojos. Gente que no habia dejado Puerto Rico”.
Al hablar de “En mi viejo San Juan”, hay que resaltar el refinado trabajo de los arreglos musicales por parte del puertorriqueño Angel “Cucco” Peña. Este célebre productor ha coloborado con Flórez en varios temas incluyendo canciones del famoso compositor cubano Ernesto Lecuona, como “Siboney” y “Aquellos ojos verdes”. La colaboracion del catalán Alberto Guinovart se extiende a canciones románticas como “Estrellita”, hasta el sonido de mariachi en "Ella" y “México lindo y querido.” "Admiro a la gente que puede crear cosas con una orquesta," Flórez dice.
Cuente al mismo Juan Diego Flórez entre estas almas dotadas. Él arregló personalmente las cuatro canciones más cercanas a su corazón, ésas de su Perú nativo: la tradicional “Jarra de Oro" , así como los grandes éxitos de la afamada Chabuca Granda: "La Flor de la Canela" , “Fina estampa” y “El bello durmiente”. Florez toca los bongos en “Fina estampa” y en “El bello durmiente” la guitarra. De las tres canciones de Chabuca Granda, “El bello durmiente” tiene algo especial. “El título implica que Perú tiene tanto, es rico y hermoso, pero no progresa porque está dormido. Ademas la canción habla sobre la belleza de las regiones -- la selva, los Andes, la costa -- y dice que estos son los amantes de Perú. La canción es sobre el amor de Chabuca por su país."
Flórez habla con respeto de esta apasionada cantante y poeta. "Chabuca se preocupaba tanto por la gente, por su Lima. Ella expresaba en muchas de sus canciones que Lima estaba descuidada, y que las tradiciones se han perdido. Ella era una mujer muy fuerte y emocional."
Flórez muestra una gran pasión al hablar de los problemas de su país como la pobreza y el desempleo, o la alegría que le da el ser reconocido en las calles de Lima como embajador musical de Perú ante el mundo. "Necesitamos sentirnos orgullosos. En una nación como la de nosostros en una crisis económica -- para nosotros, los logros de nuestro compatriotas Peruanos representan esperanza."
Profundamente enamorado de su patria y sus canciones, Flórez termina la conversación reflexionando en la importancia de toda la música Latinoamericana. Para Flórez, este proyecto ha sido mucho mas que un alegre desvío para una gran estrella de la ópera.
En su opinión, ha sido una experiencia enriquecidora que lo ha ayudado a moldear su estilo, además de engrandecer su admiración por sus colegas Plácido Domingo, Marcelo Álvarez, y Rolando Villazón. "En la ópera hay que tener control de la melodía, y de la voz. Pero si puede dejarlo fluir y sentirlo como un bolero, o un tango... Todo los cantantes latinoamericanos tienen algo de esto. Se puede llamar clase, se puede llamar gusto - viene de nuestra música, de nuestras música Latinoamericana."
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